1.38.7.3: KIN 34, La Paz es el Movimiento (y la Retórica de la Jerarquía)
Queridas y queridos sincronautas,
La paz no es simplemente “el movimiento de paz”, sino que la paz es el movimiento mismo, y como tal no puede comprenderse de manera unidireccional. Si hay paz, hay movimiento; y si el movimiento es auténtico, es porque una paz profunda lo sustenta. Este principio fundamental se vuelve hoy crucial en un mundo donde las tres potencias hegemónicas —Estados Unidos, Rusia y China— ensayan sus estrategias de poder sobre la vida, la muerte y la memoria del planeta.
Estados Unidos mantiene una deriva colonialista y belicista, sostenida por un ultracapitalismo agresivo; Rusia juega a dos bandas, oscilando entre intereses occidentales y alianzas estratégicas con China, configurando un pseudocomunismo–pseudocapitalismo que confunde y desorienta; y China, avanza hacia un ultracomunismo acelerado que presiona a la humanidad a negociar bajo sus propias condiciones, instrumentalizando la libertad y subordinándola a objetivos geopolíticos y económicos.
En este contexto, la paz en movimiento no es un ideal abstracto: es una necesidad trigonométrica y tripartita —arte, ciencia y espiritualidad reunidas para crear cultura— sin la cual la humanidad queda atrapada en la repetición del conflicto. Ignorar esta dimensión es empujar al planeta hacia la inminencia de una tercera guerra mundial y hacia una destrucción masiva que ningún relato heroico, mesiánico o jerárquico podría reparar. Por ello, resulta urgente recuperar el eje antes de que sea demasiado tarde y volver a movernos, conscientemente, desde la paz.
En este marco, resulta imposible obviar la manera en que la Fundación para la Ley del Tiempo —presentada hoy como la principal organización que dice sostener el legado de José Argüelles— ha intentado consolidar su propia narrativa. El reciente reporte de la Fundación evidencia un inmovilismo estructural: un esfuerzo por conservar un supuesto linaje y un control simbólico-retórico, sin una apertura real a la diversidad de voces que han construido, sostenido y expandido la Ley del Tiempo a lo largo de las décadas.
La Fundación se repliega sobre su propia retórica, utilizando la idea de “continuidad” como coartada para invalidar testimonios esenciales, omitir datos cronológicos clave y reducir la complejidad histórica a un relato lineal funcional a la jerarquía. En ese proceso, la historia deja de ser una espiral viva y se convierte en una línea recta que justifica posiciones de poder, olvidando deliberadamente a quienes hicieron posible que la bandera de la paz y el sincronario de las 13 lunas llegaran a millones de personas en todo el planeta, sin mediaciones jerárquicas ni centros de autoridad únicos.
Entre los nombres que el reporte omite de manera significativa se encuentran Lloydine Burris, Iván Argüelles, Alberto Ruz Buenfil e Oscar Tinajero, todos ellos fallecidos a lo largo de estos últimos 13 años y, sin embargo, figuras fundamentales en la continuidad y expansión del 13:20, incluso en ausencia de estructuras jerárquicas formalizadas. Sus aportes, en distintos niveles y territorios, fueron tan decisivos —o incluso más— que los de Antonio Giachetti para la difusión, comprensión y vivencia de la Ley del Tiempo. Homenajear exclusivamente a Giachetti mientras se guarda silencio sobre estas pérdidas no es un gesto neutro ni accidental: constituye una reescritura interesada de la memoria colectiva, orientada a legitimar un poder simbólico causal y a establecer un monopolio interpretativo sobre la Ley del Tiempo, borrando deliberadamente la dimensión coral, descentralizada y profundamente humana de su expansión.
En este contexto, la figura de Annibal Lisandro Luporini, el lupercal Mago Galáctico Blanco de la Retórica, se vuelve central. Su estrategia es clara: convertir la historia en un vehículo para legitimar jerarquías personales y emocionales. Cuando celebra a Stephanie South en su 52 cumpleaños, utilizó frases como “nuestra jefa representa la continuidad de todo esto” o “che, esta es la sucesora, ¿quién carajo sos vos para discutirlo?”; expresiones que, bajo la apariencia de afecto y entusiasmo, funcionan como instrumentos de imposición simbólica.
Leamos a continuación algunas de las cosas que va contando a través de su canal de Instagram:
8/1/2025 – NS1.37.6.27 – KIN 185, Serpiente Eléctrica Roja (Psi-crono: 192)
“Nuestra jefa hoy está de 52 años y 73 giros galácticos. Y es un momento épico para todos nosotros porque ella representa la continuidad de todo esto. Hubo mucha discusión al principio cuando Valum Votan la presentó como su sucesora y aprendiz, porque la gente tiende a apegarse al pasado y a querer que las estructuras fijas 12:60 se adapten al 13:20, cuando en realidad el 12:60 es la negación del 13:20, porque todo cambia todos los días. Todo es todo de nuevo cada hora, y entonces eso es muy difícil de aceptar para el ego. Entonces hay toda una resistencia muy absurda, muy infantil y ridícula, porque si Valum Votan descubre la ley del tiempo y después viene y le dice, che, esta es mi sucesora, ¿quién carajo sos vos o yo para discutirlo? Si vos fuiste y miraste, estudiaste y ves que sos mago galáctico y que el otro es viento rítmico y la otra tierra magnética y las cosas coinciden, si el chabón te dijo la verdad en lo micro, ¿cuáles serían tus argumentos para discutir lo que él tiene que decir en lo macro? Es esa estúpida resistencia del ego que es lo que más fomenta a la sociedad y que en realidad está en los últimos extractores del pez fuera del agua. Así que poco le queda a toda esa ridiculez.”
18/11/2025 – NS1.38.5.4 – KIN 239, Tormenta Entonada Azul (psi-crono: 77)
“…justo el oculto de Lloydine Burris, la mamá de la profecía, la que descubre primero la parte de la profecía con José Argüelles y después, conscientemente, le da lugar a la segunda parte con la Reina Roja – Stephanie South. Que después todo se haya tergiversado, que la gente quiera entender lo que quiera entender según las proyecciones de su propio ego mal resuelto, es problema de ellos. Es problema de quien lo encuentra, así que fíjense si lo pueden solucionar. Acá, gracias a Bolon ik, tenemos un José Argüelles que después descubrió una Red Queen – Stephanie South que nos deja a todos en satisfacción de saber que la espiritualidad es individual, el lenguaje es universal y la aplicación es completamente personalizada. Por lo tanto, nadie va a poder seguir las sincronías tuyas por vos. De ahí que hay que agarrar el toro por las astas y mojarse. Si querés aprender a nadar, te tenés que meter al agua.”
Aquí, la autoridad no se fundamenta en hechos verificables ni en consensos, sino en etiquetas emocionales, kines personales y metáforas que confunden la obediencia con el despertar espiritual. A quien cuestiona se le aplica la etiqueta de “12:60” o “ego infantil”, bloqueando cualquier posibilidad de diálogo o análisis crítico. Este mecanismo, que combina descalificación emocional, falacias circulares y autoridad simbólica, es una clara manifestación de lo que Arthur Schopenhauer describió como dialéctica erística: no se busca la verdad, sino ganar la disputa.
Los textos de Luporini se presentan como homenaje y lealtad, pero contienen inconsistencias profundas. Cuando habla de Lloydine Burris como “la mamá de la profecía que le dio lugar a la segunda parte con la Reina Roja”, tergiversa hechos documentados, (y así también lo hace el reporte de la Fundación por la Ley del Tiempo en el último reporte publicad). Lloydine nunca reconoció a Stephanie South como sucesora legítima; denunció la manipulación de su figura y legado, y dejó testimonio claro de que su papel fue borrado del relato oficial. Sin embargo, Luporini reinterpreta la historia, fusionando figuras y roles, y construye un linaje artificial en el que la obediencia se convierte en criterio de legitimidad. Esta construcción es incompatible con la naturaleza plural, vibracional y libre de la Ley del Tiempo que José Argüelles delineó, y que Lloydine defendió.
Para comprender la gravedad de esta deformación del relato, es necesario recordar que la cuenta de los Magos se inicia en KIN 33, Caminante del Cielo Resonante Rojo, suma directa de José Argüelles (KIN 11, Mono Espectral Azul) y Lloydine Burris (KIN 22, Viento Solar Blanco), correspondiente al primer Día Fuera del Tiempo, 25 de julio de 1987. Este punto de partida no es arbitrario: está histórica y sincronológicamente documentado como el eje relacional, creativo y fundacional del proyecto.
La dificultad aparece cuando, a posteriori, se introduce un desplazamiento del origen mediante operaciones como 11 + 22 + 185 = 218, integrando retrospectivamente la entrada de Stephanie South (KIN 185, Serpiente Eléctrica Roja) en la dinámica relacional entre José Argüelles y Lloydine Burris, como si esta tríada constituyera el verdadero fundamento del proyecto. Esta lectura, sin embargo, confunde niveles y tiempos, superponiendo una construcción posterior sobre un origen que ya estaba plenamente establecido.
Conviene recordar que KIN 218, Espejo Planetario Blanco, es un KIN mítico y de enorme relevancia sincronológica: corresponde al día del descubrimiento de la tumba de Pakal Votan, acontecimiento del que emerge buena parte de la información que inspiró posteriormente la creación del Encantamiento del Sueño y la articulación simbólica de la Ley del Tiempo. Precisamente por ello, su potencia reside en su función de revelación y reflejo, no en su utilización como punto de partida relacional ni como sustituto del origen vivo del proyecto.
Cuando esta clave es utilizada para reorganizar retrospectivamente la matriz fundacional, el Espejo deja de reflejar y comienza a operar como dispositivo narrativo, fragmentando la memoria y construyendo un poder simbólico que nunca existió de forma legítima.
Incluso acontecimientos históricos de alta resonancia colectiva, como el ocurrido el 11 de septiembre de 2001, NS1.14.2.20 (KIN 251, Mono Autoexistente Azul, Psi-crono: KIN 33, Caminante del Cielo Resonante Rojo) –cuando los vuelos 11 y 175 de American Airlines se estrellaron contra las Torres Gemelas (11 + 175 = 185 +1) –, han sido posteriormente reinterpretados a través de referencias a estos kines. No con el propósito de esclarecer la verdad sincronológica, sino para reforzar una narrativa de linaje personal, situada por encima de los hechos documentados. No es irrelevante señalar que estos acontecimientos se produjeron en la misma etapa temporal en que se consumaba la ruptura entre José Argüelles y Lloydine Burris, lo que añade una capa más de complejidad al uso posterior de estas claves. El problema no reside en la lectura sincronológica de los hechos, sino en su instrumentalización, cuando el símbolo deja de servir a la comprensión colectiva y pasa a sostener un relato que desplaza el eje relacional real que dio origen a la Ley del Tiempo.
La retórica del Lupercal Mago Galáctico combina la metáfora con la autoridad aparente, mezclando kines, símbolos y emociones para invalidar el disenso. La frase “si querés aprender a nadar, te tenés que meter al agua” es ilustrativa: se presenta como guía espiritual, pero en realidad funciona como mecanismo de control, justificando obediencia y alineación emocional como prueba de autenticidad. El efecto es doble: por un lado, quienes aceptan la narrativa se sienten parte de un círculo especial; por otro, quienes cuestionan son infantilizados, ridiculizados y etiquetados como incapaces de comprender. Esta estrategia es retórica, no dialéctica: su fin no es el descubrimiento de la verdad, sino la persuasión y el mantenimiento del poder.
Contrastemos esto con la ética del discernimiento en el Orden Sincrónico, donde el cuidado del campo y la resonancia grupal priman sobre la jerarquía y el ego. Bloquear a alguien por disenso sin diálogo es un bloqueo egóico, motivado por control y miedo a perder autoridad. En cambio, el bloqueo consciente busca proteger la frecuencia del grupo, preservar la armonía del campo y mantener la coherencia del propósito colectivo. No es exclusión arbitraria: es higiene vibracional, basada en normas claras y respeto previo, con apertura a la reconciliación si la actitud cambia. Esta distinción refleja la diferencia entre la retórica que impone y la dialéctica que ilumina, entre el falso Mago de la Retórica y el auténtico Mago Galáctico Blanco.
Finalmente, la comunidad que defendemos es horizontal, inclusiva, plural y ética. La espiritualidad no puede ni debe depender de tronos, linajes autoproclamados ni de ninguna forma de obediencia ciega. Cada KIN puede —y debe— experimentar, cuestionar y resonar según su propia sincronía, sin intermediarios que pretendan apropiarse del sentido del Tiempo como Arte.
La verdadera continuidad del legado de José Argüelles y Lloydine Burris no la dicta ningún individuo ni ninguna estructura cerrada; la sostiene la conciencia despierta de quienes practican, encarnan y transmiten la Ley del Tiempo desde la coherencia viva. Si existe alguna forma legítima de jerarquía, esta solo puede surgir del mérito espiritual, de la responsabilidad ética y de una diplomacia extrema, nunca del autoritarismo simbólico ni del miedo a la discrepancia.
En este sentido, resulta imprescindible recordar lo que el propio José Argüelles expresó en el Volumen III de las Crónicas de la Historia Cósmica, Capítulo 8, donde aborda con claridad el significado profundo de la jerarquía como orden sagrado, y no como mecanismo de dominación:
“Jerarquía significa “orden sagrado” o “gobierno por el orden sagrado”. La democracia no sabe cómo sostener valores jerárquicos –aquí es donde surge el problema estético-moral. Cuando hablamos de arte-dharma, también hablamos del re-despertar y la reintegración de la conciencia humana en el orden sagrado natural. Esto requiere una reeducación orientada a la realización de que la norma estética universal posee un sentido intrínseco de valor jerárquico.
El valor jerárquico no solo incluye el cielo arriba y la tierra abajo, sino también un tipo de valor jerárquico espiritual y moral correspondiente –la demediocracia demuele también la jerarquía estética y la jerarquía espiritual-moral humana. La tecnología engendra demediocracia; todos quieren que todo esté igualmente democratizado y que todos tengan una voz igual, pero el hecho es que, desde el punto de vista de la jerarquía natural, hay voces que merecen ser escuchadas más que otras, simplemente porque hay personas que realizan un mayor esfuerzo espiritual que otras. Por ejemplo, no puede negarse la sabiduría natural que existe en los ancianos espirituales, pero la democratización de los valores tiende a disminuir la capacidad de los mayores para llegar a ser sabios…”
Que la memoria de Lloydine recupere el lugar que le fue arrebatado, que la Ley del Tiempo siga siendo libre y vibracional, y que cada sincronauta participe con corazón generoso, sin apego ni autoritarismos.
Para profundizar en este análisis, se recomienda la lectura de:
Atentamente,
Maya Galáctica/o 999
