1.38.6.12: KIN 15, Águila Lunar Azul y el Mito de la Navidad
Queridas y queridos sincronautas,
Hoy, KIN 15, Águila Lunar Azul, ya estamos caminando dentro del nuevo ciclo de 13 años, que se abrió hace algunos días, y justo ahora, al mirar hacia atrás y hacia dentro, tenemos que recordar lo que siempre se ha señalado desde la perspectiva del orden natural del tiempo, que el 24 de diciembre no marcó el nacimiento de Jesús, sino que representa un acontecimiento astronómico profundo, que fue apropiado por el calendario gregoriano para servir a otros fines.
Desde el 21 hasta el 24 de diciembre, pareciera que el Sol está en su punto más bajo, como si “durmiera”, y la Tierra en el hemisferio norte experimenta la oscuridad más profunda del año, en esos días el Sol parece haberse detenido, el llamado solsticio rítmico, que luego da paso al 25 de diciembre, cuando el Sol empieza a “volver a subir”, trayendo luz otra vez y alimentando la memoria ancestral de los ciclos naturales.
Pero la historia que se nos ha vendido desde la religión organizada y los calendarios sociales fue moldeada por poderes que buscan controlar el tiempo social para que las personas consuman, gasten electricidad, compren bienes innecesarios y sigan ritualizando el espíritu de comunidad en torno al capitalismo, a la acumulación, al espectáculo y al gasto compulsivo, la Navidad moderna (esa que comienza con la iluminación de las calles, ofertas, anuncios y compras frenéticas) es en gran medida una herramienta de control que desvía la atención de lo que realmente estaba ocurriendo en el cielo, lo que verdaderamente podían ver nuestros ancestros y lo que puede ser redescubierto hoy, que la celebración original estaba anclada al ciclo solar y estelar, no a dogmas culturales impuestos.
La gran mayoría de gente, en especial quienes viven en áreas donde la vida es una lucha diaria por satisfacer necesidades básicas, no se ocupa de cuándo nació Jesús o quién fue realmente, para muchos, el problema real es que se mueren de hambre, que trabajan jornadas interminables, que la salud pública no existe, que la educación está en crisis y que los fenómenos climáticos extremos destruyen vidas sin piedad, ese es el contexto material de nuestro tiempo, el capitalismo globalizado ha transformado la sociedad en una máquina de lucro infinita, donde el tiempo se ha convertido en dinero y la experiencia natural de la luz, los cielos y los ciclos vivos se ha perdido en la velocidad del consumo.
Pero el orden sincrónico nos invita a despertar ese sueño, a reconocer que lo que llamamos Navidad no fue originalmente el nacimiento de un personaje histórico en una cuna, sino la reconexión con un patrón natural del tiempo, una señal en el cielo que anuncia el regreso de la luz, la salida del Sol y la apertura de nuevo ciclo. En ese sentido, lo que se estaba celebrando desde las culturas antiguas no era un relato literal, sino una experiencia del cosmos, un evento que nos recuerda cómo las estrellas y los ciclos terrestres están tejidos con nuestra propia conciencia.
Cuando interpretamos este periodo con la herramienta del Encantamiento del Sueño, propuesta por José Argüelles y Lloydine Burris, encontramos que no es una historia muerta, sino una vibración viva que puede despertar nuestra percepción de la 4D, si rompemos el hechizo del tiempo artificial y regresamos a la consciencia natural, este encantamiento (que no es una metáfora, sino una función viva de sincronización galáctica) nos permite ver que el mito del Sol y los “dioses que renacen” no es algo que debemos despreciar, sino algo que debemos reconocer como parte de la memoria cósmica que nos conecta con los ciclos estelares y planetarios.
La estructura del calendario gregoriano, los rituales sociales, los eventos políticos globales, el consumismo frenético y la narrativa religiosa dominante han conseguido desviar nuestra mirada de lo esencial, que el tiempo es natural, el orden es cósmico, y la sincronización es real, han querido que vivamos como si el tiempo fuera lineal, fragmentado y sin sentido, un recurso que explotar, pero el orden sincrónico nos abre la puerta de vuelta al ciclo, a la holonomía, a la cooperación y a la verdadera libertad interior.
Y así, al mirar desde esta perspectiva, la fecha del 24 de diciembre deja de ser un día de calendario para convertirse en un umbral, un momento donde la oscuridad máxima del Sol en su ciclo anima a un cambio de percepción, una invitación a redescubrir nuestra conexión con el cosmos y con los ritmos naturales, lo que ha sido usurpado por poderes económicos y religiosos puede ahora ser recuperado para la consciencia, para la ciencia del tiempo, para la paz mundial y para la sanación del planeta, que es también la sanación de nuestra propia mente colectiva.
Que este nuevo ciclo de 13 años, que apenas comienza, sea una oportunidad no para repetir viejos patrones, sino para vivir una verdadera sincronización con la vida, con el Sol, con las estrellas, con la Tierra y con la Noosfera creciente que José Argüelles y Lloydine Burris nos legaron con valentía, generosidad y visión.
Por último, aquí tienes una playlist de parte de DJ Maya Galáctico 999, con canciones de nostalgia pop de Navidad, clásicas y acogedoras, perfecta para acompañar la contemplación de los ciclos solares y la magia de la luz que retorna, titulada “Christmas – Classic & Cozy Songs”:
Feliz vida y feliz tiempo,
Maya Galáctica/o 999.
